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Full text of "Nuestra Raza n7 feb 1934"

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NUESTRA RAZA 


Niim . 7 


Revista Mensual—Organo de la colectividad de color 

Redacción: Constitución 1760 
CUERPO DE REDACCION 


Año I 


PILAR E. BARRIOS, CASIMIRO L. GUTIERREZ, ELEMO CABRAL, CEFERINO GUTIERREZ 
FELICIANO A. BARRIOS, E. BUSTAMANTE RIBEIRO, VENTURA BARRIOS 

Cronista Social: Srta. SELVA ESCALADA 


Toda correspondencia, giros, etc. debe ser dirigida a la Redacción. Toda colaboración aunque traiga seu 
dónimo debe venir firmada.- No se devuelven los originales sean o no publicados. Toda 
persona de color puede colaborar en esta revista. La dirección no se res¬ 
ponsabiliza de las ideas vertidas por los colaboradores 


El deber del momento 


Que los hombres que han de fi¬ 
gurar al frente de las institucio¬ 
nes sociales, culturales o de otra 
índole, deben poseer la suficiente 
capacidad para ello, a la vez que 
estar revestidos de un gran caudal 
de sinceridad, es para nosotros 
axiomático.— Aptitud y sinceridad, 
mucha sinceridad sobre todo, se re¬ 
quiere para pretender ser dirijente 
de cualquier institución, porque 
una y otra condición, constituyen 
la base primordial, que tonifica y 
fortalece a todo organismo, al par 
que le dan personalidad, justifican¬ 
do por ende, la razón de su existen¬ 
cia. 


Pasado el aluvión de encontra¬ 
das ideas, que en días ya lejanos 
por suerte, amenazaron destruir 
los débiles andamiajes en que se 
apoya nuestra sociedad, ha sustitui¬ 
do a la borrasca, una apacible cal¬ 
ma, al amparo de la cual, debe¬ 


mos laborar con firmeza, — para 
reconstruir lo que el temporal pa¬ 
sado, dejó en estado ruinoso, — si 
es que pretendemos se nos reco¬ 
nozca que significamos algo. 

Y vayamos, sin más preámbu¬ 
los, a la finalidad que nos ha im¬ 
pulsado a trazar estos breves co¬ 
mentarios. 

La creación de centros cultura¬ 
les, con sus correspondientes bi¬ 
bliotecas— para las cuales no fal¬ 
tarían donantes de buenos libros— - 
servirían de lugares de esparci¬ 
miento, a donde indudablemente, 
concurriría nuestra juventud; la or¬ 
ganización de conversaciones o 
conferencias, con el aporte Valioso 
de nuestros más destacados ele¬ 
mentos, traería como consecuen¬ 
cia, un intercambio de ideas, que 
hoy más que nunca se hace nece¬ 
sario. Estimular, por medio de la 
propaganda escrita o hablada a los 
que escriben para el teatro, a que 
ensayen obras con argumento esen- 



2 


NUESTRA RAZA 


cialmentí negro, es otro de los 
tópicos a que habría que abocar¬ 
se, por ser, conjuntamente con las 
anteriores ideas esbozadas, nece¬ 
sidades perentorias, que están la¬ 
tentes en el ambiente. 

Sobre tal enunciado hemos de 
insistir, pidiendo desde ya a nues¬ 
tros colaboradores, y a todos los 
conrazáneos que se sientan inspi¬ 
rados del mismo propósito, a que 
se pronuncien al respecto. 


Si como con frecuencia se dice, 
lo que buscamos es el perfeccio¬ 
namiento cultural de nuestra raza, 
si como se vocea, a todos nos ani¬ 
ma el mayor anhelo de luchar con 
ahinco, por superiorizarla, nun 
ca como ahora, se han presenta¬ 
do momentos tan propicios, en los 
que procediendo mutuamente con 
Verdadera sinceridad, libre el es¬ 
píritu de viejos resquemores, mu¬ 
cho bueno y beneficioso podría 
hacerse. — V. Barrios . 


de EDMUNDO MONTAGWE 

LA ABNEGACION DEL NEGRO 


•¿Somos humanos, sin más pen¬ 
sar? Pues, entonces, nos conmo¬ 
veremos recordando los rasgos que 
subliman la humanidad del negro. 
Por ser totalmente bueno, lo fué 
hasta con sus propios hermanos 
de raza. El vínculo familiar fué 
asimismo en él de un vigor insu¬ 


perado. El honrar padre y madre 
de nuestros preceptos, ¿cuenta aca¬ 
so con un ejemplo más bello que 
el de la^ esclava que cuidó al in¬ 
glés maltrecho en las .Invasiones? 
El militar, agradecido, donó a aque¬ 
lla mujer el dinero para que sé li¬ 
bertara pero ella compro el ven 
turoso estado para su madre, a fin 
de que en sus últimos años cono¬ 
ciera la anciana los beneficios de 
la libertad. 

Y en lo que hace a la abnega¬ 
ción para con nosotros, los more¬ 
nos no se singularizan, porque han 
sido y seguirán siendo abnegados 
todos sin excepción; todos, como 
el esclavito de Berutti, que, a po¬ 
co de adquirido en la subasta pú¬ 
blica del Retiro, ya salvaba de pe¬ 
ligro de muerte al patricio y le 
curaba las heridas; como el liberto 
que se Volvió a vender a objeto 
de que el resultado en dinero, de 
su Venta aliviase a su antigua ama 
Venida a menos, de la penuria en 
que había caído; como el criado 
aquel que cuenta González en 
“Mis Montañas’', único hambre 
que quedaba en el hogar desga¬ 
rrado por guerras y persecuciones 
políticas, y cuyos negros y trému¬ 
los brazos de anciano sostienen 
por muchos años la vida y la mo 
ral de la- familia; como este otro 
servidor que, ante el reciente fa¬ 
llecimiento de la matrona corren- 
tina, señora Gallino de Vljranda, 
exclamaba:—¡Había de ser tan lue¬ 
go la señora, mi amita, mi amita 
tan buena! ¿Por qué no morirse, 
mejor este viejo negro inútil?...» 



N U E 8 T K A 11 A Z A 


3 


R E3 E L. E X I O N E S 


Una nueva competencia depor¬ 
tiva, de carácter internacional, se 
realizó a fines de 1933, en Río Ja¬ 
neiro. 

A los representantes del Uru¬ 
guay, que concurrieron a esa in¬ 
teresante justa del boxeo Sud- 
Americano, les cupo una interven¬ 
ción destacada, puesto que consi¬ 
guieron clasificarse campeones va¬ 
rios de los amateurs que integra¬ 
ban la delegación; entre los cam¬ 
peones noveles, hay uno de los 
nuestros, a quien desde estas mis¬ 
mas columnas ya hicimos justicia. 

El hecho de que hayamos reco¬ 
nocido el triunfo de nuestro con¬ 
génere, no nos exime de que ex¬ 
pongamos estas reflexiones suge¬ 
ridas por el buen sentido y el 
deseo íntimo de servir a la colec¬ 
tividad. 

El box, el football, el basket- 
ball, como todos los deportes 
practicados al aire libre, por su 
propia naturaleza, son sanos y de 
indiscutible influencia en el*desa¬ 
rrollo físico y el vigor de las per¬ 
sonas y las razas. 

En este momento de «locura 
profesional» del deporte popular 
por excelencia—el football — ren¬ 
glón nuevo de la nueva sensibili¬ 
dad — comercial—, de estas regio¬ 
nes, que ha conseguido ahondar 
aún más la rivalidad deportiva, y 


El DEL PalETó, a los hombres de su 

raza; la raza negra. 

que debido a esa misma categoría 
de negocio, matará en breve pla¬ 
zo el football—deporte—como ma¬ 
tó antes al entretenido y fuerte 
ejercicio de la pelota vasca. 

La juventud de esta época prac¬ 
tica este deporte hasta con exce¬ 
so; los muchachos nuestros, pa¬ 
gando tributo a este precario en¬ 
sayo de deportismo, mercantilista 
hoy, amateurista ayer, desgastan 
energías y pierden lamentable 
mente el tiempo. Ya hemos visto, 
que a pesar de contar con juga¬ 
dores calificados , son muy pócos 
los congéneres que hacen el juga¬ 
dor bien rentado . Por esta efímera 
vida del régimen mercantilista y no 
se puede pensar seriamente en. el 
football como medio de vida ni 
de hoy ni de mañana. No hay que 
olvidar y no lo deben olvidar 
nuestros jóvenes, que el prejuicio 
del color^ ejerce una gran influen¬ 
cia en todas las manifestaciones 
de nuestra vida ciudadana, mu¬ 
cho más en este caso, en que el 
interés* monetario, sacia ambicio¬ 
nes desmedidas, crea rivalidades 
y mantiene castas. 

Yo que no practiqué ninguno de 
estos ejercicios, acepto y aconsejo 
el football o el box como ejerci¬ 
cios, metódicamente practicados, 
como salud; no como medio de 
vida. 



4 


N U E 8 TRA RAZA 


«Magnífico el deporte, — dice 
Manuel Bruno, — si no absorve 
las horas e inutiliza al joven pa¬ 
ra otros nobles ensayos». 

A mis jóvenes congéneres que 
abusan del deporte y, como conse¬ 
cuencia, desgastan su organismo, 
es a quienes dedico mis reflexio¬ 
nes, repitiendo, lo no muy conoci¬ 
do por muy repetiio: Hay que 
prepararse para el porvenir, bus¬ 
car un medio de vida superior al 
actual, y este radica en el apren¬ 
dizaje, la especialización y la prác¬ 
tica de oficios manuales, tales co¬ 
mo la mecánica aplicada, la elec¬ 
tricidad, prácticas en las que 
aprovecharán tiempo y en las que 
va involucrada la independencia 
económica y social de que hoy ca¬ 
recemos 

I Sin la conquista da cierto bien- ( 
estar material, es imposible ©n las í 
sociedades humanas el reino del ; 
espritu. — RODO. ("Ariel”). \ 

Confianza en si mismo 

«En cuanto un hombre pierde la 
confianza en sí mismo — dice una ilus¬ 
trada revista, de la cual extractamos 
estos pensamientos — y la fé en su ca¬ 
pacidad, desmaya en su ánimo y se le 
debilitan las fuerzas. 

«La fé es el fortísimo lazo de cone¬ 
xión entre los estados subjetivos 3’ ob¬ 
jetivo. Es el único sentimiento que pe¬ 
netra en lo íntimo de nuestro ser, 
alumbra la verdadera fuente de la vi- 


CARLOS RODRIGUEZ PINTOS 


Regresó de la ciudad de San 
Carlos, donde fuera a pasar unos 
dias de bien merecido descanso, 
en compañía de su esposa, seño¬ 
ra Ofelia P. de Rodríguez Pintos, 
—nuestro estimado colaborador 
y particular amigo con cuyo nom¬ 
bre epigratiamos estas lineas. 

Dicho señor, que llevara ante 
la colectividad de color Carolina 
la representación de Nuestra 
Raza, ha cumplido a entera satis¬ 
facción su cometido. 


da y nos pone en comunión con las 
más elevadas leyes naturales. Nuestra 
vida será noble o ruin, dilatada o mez¬ 
quina, en proporción a la firmeza do 
nuestra fé. 

<,Muchas gentes viven sin fé porque 
no saben en qué consiste, o la confun¬ 
den con la fantasía, la arrogancia y la 
presunción. 

«La fé es un potente realzador del 
carácter e influye eficasísimamente en 
los ideales. Nos eleva a la cumbre des¬ 
de donde vislumbramos la tierra pro¬ 
metida. Es la luz de la intuición, de la 
verdad y la sabiduría. 

«.Criminal es apagar la fé del niño 
diciéndole que nunca será capaz de 
hacer lo que otrQS hagan. Padres y 
maestros no echan de ver cuan recep¬ 
tivas son las mentes infantiles y cuan 
duradera influencia han de tener en 
ellas las sugestiones de ineptitud e in¬ 
ferioridad que determinaron en muchí¬ 
simos casos la ruina y el infortunio de 
toda una vida». 




N V K S T R A RAZA 


B 


YA PASÓ MOMO 


Hemos salvado con los debidos 
honores, — séanos permitido que 
usemos del manoseado antifaz de 
la metáfora para disimular, nues¬ 
tro tardío escepticismo a las fies 
tas paganas—, el convencional rei¬ 
nado, del Dios de la farsa y la lo¬ 
cura. Al derroche de música, luces 
y alegrías, quédanos un inmenso 
saldo, de realizables aspiraciones, 
que señalen sobre el decurso del 
tiempo, una era de efeptivas rea¬ 
lizaciones, entre nuestros deberes 
a cumplir, y, los derechos que 
emanan de nuestra personalidad, co¬ 
mo entidad de organización social. 

La acción contemplativa que has 
ta ayer personificó el alma de nues¬ 
tra raza, debe dejar libre paso a la 
acción perseverante de los hombres 
bien inspirados, a fin de que núes 
tra sociedad, prodigándose en sa¬ 
nos esfuerzos, alcance el desiderᬠ
tum de organización social, que 
mancomune todas las grandes as¬ 
piraciones de acción colectiva; y se 
realicen las obras de solidaridad que- 
a cada uno compete, en favor de 
todos, canalizando todos los esfuer¬ 
zos por los senderos del bien y en¬ 
grandecimiento común, de acuerdo 
con las capacidades y méritos, de 
sus núcleos integrantes. 

Los que enamorados de la Vida 
contemplativa, que llevan los asce¬ 
tas, perseveran, en el afán suicida 
de negar su apoyo a toda obra de 
sólida organización social, podrán 
tener,—para su convencimiento in¬ 


dividual —, una relativa razón, en 
continuar resultando, en ser: una 
fuerza negativa dentro de nuestro 
conglomerado social; pero, lo que 
jamás llegarán a tener, es, el dere¬ 
cho, de formarse o emitir un razo¬ 
nado juicio de loque puede alcan¬ 
zar nuestra raza — conjugando to¬ 
dos sus Valores—ya que «ellos», 
empiezan por faltar al más elemen¬ 
tal de sus «deberes», que es: coad¬ 
yuvar con su acción mutual, a 
arraigar el real y positivo floreci¬ 
miento, de todo el -bien común. 

Esperemos, que tras las huellas 
de un efímero reinado de falsos oro¬ 
peles y Veladas intenciones, surja 
dentro de nuestro caótico medio so¬ 
cial, las acciones noblemente inspi-, 
radas, que arrasen, por multiplici¬ 
dad de sus conjuntos, con el eterno 
mal de nuestra desorganización, 
que, ¡tiempo es ya', que debió ha¬ 
ber desaparecido. 

Al trasponer los bulliciosos lími¬ 
tes, de un feérico reinado, de exul¬ 
tantes farsas, estridentes músicas y 
falaces alegrías, resurja en nuestro 
medio, la acción seria y disciplina¬ 
da, que leal y sinceramente soste¬ 
nida por el apoyo que «todos les 
prestemos», termine; con el caos de 
nuestra inorganización, haciendo 
factible, la anhelada «unión de toda 
nuestra raza», que desde hace más 
de tres generaciones que a todo 
"evento y en todos los tonos veni¬ 
mos infatigablemente pregonando! 

fETRONIÓ 



6 


NVESTRÁ RAZA 


Notas de arte 


Un interesante reportaje a la pro¬ 
fesora de violín y solfeo, Srta. 

Clementina A . Gómez lernández 

Siguiendo el propósito que nos hemos 
impuesto, de destacar los valores de los 
elementos de la colectividad, y guiados 
por la señorita Maruja Pereyra, quien 
gentilmente se prestó a acompañarnos, 
hemos llegado hasta el domicilio del se¬ 
ñor Clemente Gómez, persona de esti¬ 
ma, culta, de trato amable, el que aparte 
de sus grandes conocimientos adquiridos 
en.. su recorrida poc países del viejo 
mundo, domina varios'idiomas. 

Es además violinista, y actuó en todos 
los movimientos musicales de pasadas 
épocas. 

Fuimos recibidos con suma gentileza 
por el señor Gómez, quien nos presentó 
Varias personas de su parentesco y luego 
a su señorita hija, Clementina A. Gó¬ 
mez Fernández, profesora de violín y sol¬ 
feo, persona vivaz, inteligente, de agra¬ 
dabilísima conversación y de fino y ex¬ 
quisito gusto artístico, como lo demos¬ 
tró a través de variadas interpretacio¬ 
nes musicales. La señorita Gómez Fer¬ 
nández, nos hizo oir «La Serenata de 
Schubert», ejecutada en forma impeca¬ 
ble. Luego «Sueño» del mismo, y «La 
Canción rusa» de Smith, todo ello con 
sobriedad y justeza y una riqueza de notas 
realmente admirable, que denotan en la 
ejecutante una exquisita sensibilidad. Una 
pequeña tregua, aprovechamos para ha¬ 
cer algunas preguntas, y luego de nue¬ 
vo, a la expansión espiritual. Ahora la 
señorita Gómez se nos presenta, para 
solaz de los que atentos y admirados la 
escuchamos, en su feliz intérpretación 
de la romanza N.° 2 de Beethoven. Es¬ 
ta fué la única, en el repertorio que nos 
ofreció, con la partitura a la vista, y su 
ejecución fué inobjetable. 

Para terminar, nos deleitó con el 
«Nocturno», dulce y emotivo de Chopín, 


el cual, por haberlo oído muchas veces, 
— sin ser este un juicio definitivo, para 
el cual no estamos capacitados — nota¬ 
mos en la ejecutante de h( y, una sobrie¬ 
dad y un aplomo envidiables. 


A requerimentó nuestro, nos dijo la 
señorita Gómez Fernández: 

—♦Empecé mis estudios de solfeo con 
la Profesora en Solfeo, señora María O. 
de Prat, a la edad de 8 años. 

—De ningún modo. Cuento en la ac¬ 
tualidad 25. Luego, una prolongada en¬ 
fermedad me hizo abandonar los estu¬ 
dios, que reanudé mucho tiempo después 
en el Conservatorio Musical «Klischer», 
bajo la dirección del profesor Lorenzo 
Ruso, donde obtuve mi aprobación y el 
diploma que poseo, en el año 1927 y del 
que hago uso, pues doy lecciones de 
violín y solfeo. Tengo en la actualidad 6 
discípulos, aparte de que doy audiciones 
por-radio. Me he presentado en público y 
he recibido aplausos y elogios que creo 
sinceros. 

i , • • ? 

—Dentro de mi raza no he encontra¬ 
do el aliento que esperaba, Sirf embar¬ 
go los he recibido y los recibo a diario, 

de la raza blanca. Vea Vd. e^ contraste. 
■> 

¿ . . . . 

—La música criolla la ejecuto solo a 
exigencias. Yo siento la música en gran 
intensidad. Me encanta todo lo que sea 
arte y tengo grandes aspiraciones como 
también grarides proyectos que espero 
realizar. Leo mucho y tengo un gran 
apego y dedicación al estudio. Lo hago 
con todo cariño, pues creo que !os bue¬ 
nos libros no solo son grandes y fieles 
amigos, sinó también los mejores. 

El estudio, como le digo, es mi ocu¬ 
pación, mi alegría, mi más grande aspi¬ 
ración. Seguiré perfeccionándome, pues 
pienso presentarme en público ante mi 
raza, en una fecha próxima, para ofre¬ 
cerle mi ^rte. 

. ? « 

i, quizas; acaso tome otro rumbo 
por aquello de que nadie es profeta en 
su tierra.» 


NUESTRA. RAZA 


1 


Caía !a noche, cuando nos despedimos 
de la exquisita ejecutante y los suyos. 
De vuelta a nuestra casa, aún sonaban 
en nuestros oídos las dulces notas del 
«Nocturno», que las manos delicadas de 
la señorita Gómez arrancaran prodigio¬ 
samente del violín- —P. E. B. 



La altivez no es el orgullo vano. 

No es la jactancia del fuerte que pue¬ 
de dominar a los débiles. 

No es la blasfemia del impotente, 
arrancada por la última esperanza en el 
resultado de sus esfuerzos. 

No es la vengativa precocidad del mi¬ 
serable para enmascarar el tormento de 
la envidia que le devora el alma. 

La altivez es el temple del carácter, 
la fuerza de la voluntad y la serenidad 
de la conciencia para no doblar las ro¬ 
dillas suplicantes por el temor de las 
consecuencias de las acciones realiza¬ 
das. 

La altivez es la virtucf de los estoicos 
que esperaban indiferentes en el circo, el 
zarpazo de la fiera que desgarraría sus 
entrañas, antes de aspirar de la fé que 
profesaban.— X. 


No piense más 1 

Por trabajos tipográficos a pre¬ 
cios sumamente módicos, revistas 
periódicos, folletos, etc., diríjase a 

“EDITORIAL MODERNA” 
Calle Yí 1361 


Nuevo Agente 

Según resolución tomada por 
el cuerpo redactor de Nues¬ 
tra Raza, desdé el presente 
número, representa a esta re¬ 
vista en la localidad de Pan 
de Azúcar, el joven Francisco 
Martínez, ante quien deben 
realizar sus gestiones en lo 
sucesivo, los conrazáneos de 
ese pueblo, que se interesen 
por nuestra revista. 



A todas las personas que 
están atrasadas en la men¬ 
sualidad de esta hoja, a 
que a la brevedad posible, 
se pongan al día con la 
Administración. De lo con- 
trario, nos veríamos obli¬ 
gados, muy a pesar nues¬ 
tro, a suprimirles el envió 
de la revista. 


Academia de Corte y Confección 

ANTONIA DOSANTOS 

Se hacen trajes y cortan moldes so¬ 
bre cualquier figurín. 

, Calle REGIMIENTO N.o 9, 1664 









NUESTROS COLABORADORES 





el ático Xagcl, con cu¬ 
yos brillantes artículos, 
engalanamos numero a 
número nuestras páginas 


* 






activa propagandista 
de NUESTRA RAZA 



por EUSEBIO ]. CARDOZO 

—Aurora en arrebol. Vergel florido. 

Trinos de aves. Sonrisas. Embelesos. 
Primavera de flores y de besos. 

De la gloria al arrullo, en blando nido. 

Dulce soñar por ángeles mecido, 

Libre el ser del dolor a lo-s accesos. 
Triunfante en el amor, que bastaren excesos 
El amor es divino y bendeCi-do. . . 

jEsto es la juventud, la edad florida, 
Bella etapa de nuestra trayectorial 
Dijo al pasar la voz desconocida. 

Yo he buscado esa página de historia 
Que registre ese instante de mi vida 
V'anamente. . , |No exj.síe en mi memorial 







H 


LIRA MIA! 


Rota mi lira está, muda y sin cuerdas, 
Colgada en un rincón, abandonada, 

Sin que una vibración, ''in que un sonido, 
Denuncien su existencia soseg da. 

Alli vive, tristísima y callad. 

Sin ruido, silencios , S"'it ria , 

Suplida en un monótono mutismo 
Olvidada de todos: ¡como un paria! 

Allí colgada está, triste y sombría 
Cual pétalo de flor que el viento azota; 

En continuo vaivén muda y callada, 
Apagada y sutil, sin una nota. 

Pero yo he de llegar, musa querida 
A interrumpir tu si enciosa vida, 

Yo he de volverte a hablar para decirte 
El tormento y la pena que en mi anida... 

He de acercarme a tí cuando la pena 
Deje de torturar mi fiágil alma, 

Buscando en la ternura de tus notas 
La apetecida y tan ansiada calma. 

Y he.de acercarte a mí cuando me sienta, 
Desfallecer en mi última agonía. 

He de acercarte a mi para abrazarte, 

En mi postrer momento, ¡musa mía! 

Pilar E. Barrios 



NUE8TRA fíAZ A 


11 



Nia, en lengua mandinga , alma, 
el alma de algún día célebre de¬ 
corador del cuasi palacio que en 
calle céntrica ocupa la redacción 
de Nuesstra Raza, es un alma 
aviesa, que con el deliberado pru¬ 
rito de malpararme, en su nota del 
número pre- anterior me lanza un 
insignificante y, participa a sus lec¬ 
tores la novedad de que Robledo, 
el pinche, es un indio criado en 
su casa. 

Es cierto, yo no lo niego; fui 
criado en su hogar negro; hones¬ 
to y tan digno, tan' hogar como 
esos hogares constituidos entre 
personas blancas pertenecientes a 
la llamada gente bien. 

¿Y a quién le interesa? Pero que 
tiene sus cosas este don »Nia» las 
tiene; sino, no se explica la tran¬ 
sición. 

Uno de estos días al llegar a la 
redacción (él no estaba, nunca es¬ 
tá aún estando); lo cierto es que 
sobre el escritorio encontré un mi¬ 
núsculo papelito* que me apresuré 
a leer y, en el que decía: «Roble¬ 
do, comente figura correspondien¬ 
te Febrero.— Nia». 

Esta misiva estilo telegrama, 
prepotente, no dejó de sorpren¬ 
derme. ¿Y a quien corresponde esa 
figura? ¿Cómo lo averiguo? Hay 
miembros de redacción que yo 
estoy por conocer. 


'Ah! ya está; hasta ahora don 
«Nía» ha colocado sus personajes 
en el fresco , siguiendo el orden en 
que estos figuran en la primera 
página de la R. Recurro en silen¬ 
cio a esa fuente biográfica de in¬ 
formación y entonces. .. ¡entonces 
me lo explico todo! 

Don «Nía», aceptando la defini¬ 
ción expuesta al principio de la 
nota, digamos Sin Nia, gran ob¬ 
servador no se anima a describir 
la figura que él con mucha volun¬ 
tad ha dejado plasmada en el qui- 
Icmétrico lienzo en que como él 
afirma, trabaja sin trabaiar. 

El temor es la carateristica de 
los prepotentes, (Me las pagó; don¬ 
de irá el buey que no are). 

Contenida la ofensiva violenta 
del brochista, como paso previo,,, 
para ponerme en condiciones de 
cumplir la tarea de comentarista 
impuesta por don «Nía», llego has¬ 
ta el recibidor y, frente al fresco 
(no, a la ola fría) me quedo per¬ 
plejo, más fresco todavía, pues sin 
conocer personalmente al miem¬ 
bro de redacción tratado por este 
retratista, fino dominador de la ex¬ 
presión y del color que es don 
Nia, reconozco «la musa inspira¬ 
dora de la Redacción» (eso lo di¬ 
jo el Cizne). 

La figura octava que contribuirá 
a cimentar la gloria de un artista 
nacional, aparece de tres cuarto 
perfil, natural, expontánea, vivaz al 
través del mirar penetrante de sus 
grandes~ojos; el color de su cara 
un tanto pálida, contrasta armóni¬ 
camente con el negro de sus ca- 


12 


N V E 8 T n A n A Z A 


Conferencia de García Lorca 

“UN POETA EN NUEVA YORK” 


La última disertación del inspirado 
poeta granadino, Federico García Lor¬ 
ca, realizada el miércoles 14 del corrien¬ 
te en el teatro 18 de Julio, fué con el 
mismo éxito evidente, que el obtenido 
en las dos anteriores. 

Previno, al iniciar su discurso, que no 
traía esta vez, mieles que ofrecer al dra¬ 
gón de las 800 cabezas que tenía frente 
a sus ojos, sino «arena y agua salada», 
palabras que trasuntan el dolor de su 
alma de poeta, grande, fina, de exquisi¬ 
ta sensibilidad y el temperamento lírico 
del joven autor de «Bodas de sangre», 
ante la desolación que le produjera la 
gran cosmópolis norteamericana. Enor¬ 
me ciudad de los rascacielos, de hom¬ 
bres rubios y fríos. De un mundo sin es" 
píritu y ante el drama del negro en una 
vida de constante angustia y sufrimien¬ 
tos, esclavos de la civilización blanca. 

Nos resistimos a creer que haya que¬ 
rido acusar, el distinguido conferencista, 
a los hombres negros como componentes 
de una raza inadaptable/ sino, lógica¬ 
mente, a la amarga y cruel ironía que 


bellos que trenzados en largo, 
caen mansamente sobre la seda 
también negra de una chaqueta 
que con una falda larga, comple¬ 
tan el atavío sencillo que cabe a 
un espíritu selecto de mujer. 

Robi*kdo 


encierra para con ellos la llamada «ci¬ 
vilización blanca», precisamente en el 
país que desarrolla el tema. 

La disertación llega a un alto valor 
sugestivo. 

« Los hombres, — dice —, de otras ra¬ 
zas, aún siguen siendo extranjeros, no 
pudiendo, a pesar de todo, hacer lo mis¬ 
mo con la raza negra*. 

En forma elocuente, Yelata con rique¬ 
za de detalles, su impresión objetiva so¬ 
bre el barrio negro, concretando,— afir¬ 
ma— en forma categórica, que «Harlem, 
formidable mundo negro, es la fuerza 
espiritual que resplandece en Nueva 
York». 

También lo emocionan las danzas ne¬ 
gras donde «lo lúbrico tiene acentos de 
tal ingenuidad, que resulta perturbador y 
religioso», recitando a continuación una 
oda al Rey de Harlem, admirable. 

Matizó su elocuente conferencia con 
imágenes originales y bellísimas, sien¬ 
do muy aplaudidas una serie de poesías 
propias, aún inéditas, escritas durante 
la estada deh gran poeta en la ciudad 
de Nueva York. * 

Fígaro 


Pedimos disculpa 

La falta de espacio nos prohíbe 
publicar en este número, algunos 
trabajos que se nos ha enviado. 



N V E 8 T K A E A Z A 


i5 


Rectificando algunos conceptos 


Decíamos ayer... en nuestro ar¬ 
tículo SUGESTION SOBRE LA PRE¬ 
DICA, que el principio básico de 
nuestro periodismo, es mantener 
latente la unidad, extender y for¬ 
talecer ese concepto de solidari¬ 
dad racial. 

Nos ratificamos, sin poner ni qui¬ 
tar una coma, en absoluto. Y en- • 
tiéndase bien, no hay perversidad 
en nuestra negación, ni la terque¬ 
dad de un obtuso, apasionado por 
su propia ceguera espiritual, sino 
con la gallarda firmeza de nuestra 
sinceridad, que ya es poderosa, 
cuando se apoya en la convicción. 

Pero, ¿quién puede sensatamen¬ 
te, negar la bondad inmarcesible 
de una prédica de unidad? 

Nuestra prédica basada en los 
principios de solidaridad, es licita¬ 
mente justa y se levanta con la 
pureza de un axioma, siendo de 
un innegable valor positivo, por 
un cúmulo de factores del medio 
ambiente, para modelar, por decir¬ 
lo así, el espíritu joven colectivo, 
hacia las alteraciones futuras. 

¿Hay cosa más débil que el go¬ 
rrión y más inofensiva que la go¬ 
londrina? 

Sin embargo, cuando aparece el 
ave de rapiña, las golondrinas y 
los gorriones logran ahuyentarla, 
aunándose en derredor suyo y 
persiguiéndola de consuno. 

¡Hermoso ejemplo de unidad! 

En el calor de la lucha o de la 


acción, hay que reflexionar; de lo 
contrario, fácilmente caeremos en 
profundos errores de apreciación y 
llegaremos inconscientemente, a 
tergiversar nuestras propias ideas 

Los propósitos periodísticos que 
nos animan son modestos, de diᬠ
fana claridad, a través de muchí¬ 
simas notas. ¿Que no hacemos epí¬ 
grafes y citas? Sería alarde de 
erudicción que no tenemos y ade¬ 
más porque creemos, que si así lo 
hiciéramos caeríamos en una do¬ 
ble *gaffe> de vulgaridad. Nuestra 
aspiración es convencer con sere¬ 
nidad de ánimo; TRIUNFAR SIN 
VIOLENTAR. Este será si lo logra¬ 
mos, el más bello triunfo posible. 

Líricos seríamos si supusiéramos 
haber encontrado en nuestro me¬ 
dio un grupo solidario. Y es por 
ello precisamente que bregamos 
con nuestras ansias, nuestro es- a 
fuerzo y nuestra sinceridad por en¬ 
contrarlo o formarlo. 

Podremos equivocarnos en los 
métodos que empleemos para ello, 
pero seguros de la Verdad de 
nuestra prédica, nos mantendremos 
con todas nuestras esperanzas. 

El iluminado Maestro de Judea, 
predicó la solidaridad hasta morir, 
crucificado por la maldad icono¬ 
clasta de los fariseos. Negar aquel 
principio apostólico, es ser uno de 
ellos. 


NAjGtEL 



CUñRTEL DE ÜRñSOHES (maldonaóo) 


Desde Maldonado 

VIAJEROS 

En el mes pasado estuvieron por 
Montevideo, de paseo, la señora Fortu 
nata A. de Rocha y la señorita María 
Ofelia Rodríguez. 

—También partió para el mismo des¬ 
tino, la señorita Margarita Fernández, 
que se radicará en esa definitivamente. 

—Por la ciudad de Rocha, estuvieron 
en viaje de placer los señores Felicia¬ 
no Acosta y Sixto Salayeta. 

—Procedente de Montevideo, estuvo 
en esta por breves horas, nuestro co¬ 
terráneo amigo Juan Pedro Cabral, en 
compañía de una de sus pequeñas ne- 
nitas. 


ENFERMOS 

Encuéntrase bastante mejorado, dé 
las dolencias que desde hace varios 
días le obligaron a guardar cama, el 
señor Isaac Sánchez, a quien deseamos 
pronto restablecimiento. 

NACIMIENTOS 

El día 16 de Enero ppdo., el bogar 
de nuestro buen amigo Héctor García, 
fue alegrado con la llegada de un her¬ 
moso varoncito que se llamará Marce¬ 
lo Eugenio. Nuestras felicitaciones. 
NECROLOGICAS 

En Punta del liste falleció el 16 de 
Enero ppdo. la señorita Floriana Mo- 
negal. Q. E. P. D. 

Á sus deudos nuestras condolencias 
y paz en la tumba de dicha finada. 

Corresponsal 







15 


NUESTRA RAZA 


LOS BAILES DEL CENTRO “CERVANTES” 

Una nodie entre sugestivas gitanas... de Carnaval 


Cuando la noche del lunes de Car¬ 
naval, llegamos hasta la puerta de los 
salones del Agrícola, lo hicimos con el 
ánimo predipuesto, de que algo estra- 
ño iba a sucedemos. Invadía nuestro 
espíritu una especie de pesimismo, in¬ 
justificado, si se quiere, ya que hasta 
esos instantes, ninguna circunstancia, 
había contribuido para que nuestro 
buen humor de paseantes, se sintiera 
alterado, por ningún accidente desa¬ 
gradable—Sin embargo, y aún cuando 
dudamos de poseer el don de telepatía, 
los presagios de que estábamos en una 
noche mala, se cumplieron. Al entrar 
supimos que POR UNA LAMENTA¬ 
BLE EQUIVOCACION DEL FOTO¬ 
GRAFO, QUE DEBIA SACAR ESA 
NOCHE, VARIAS NOTAS GRAFI¬ 
CAS DEL BAILE DE GITANAS, QUE 
EN ESOS MOMENTOS REALIZABA 
EL CENTRO SOCIAL CERVANTES, 
LO HABIA HECHO— POR ERROR- 
LA NOCHE ANTERIOR. Como se ve, 
una pequeña grande plancha,— malgrá 
las diligentes gestiones del compañero 
Cabral, — que, felizmente, los simpáti¬ 
cos mnchachos del «Cervantes», con su 
proverbial gentileza, supieron discul¬ 
par. 

* * # 

Dice un viejo y populachero adagio 
que una vez de estar en el baile, - no, 
hay más remedio que bailar; era lo que 
cabía hacer, pero, ¿con cual de las gra¬ 
ciosas gitanas que en esos instantes 
paseaban ante nuestra vista ? Todas 
eran hermosas, todas derrochaban gra¬ 
cia, espiritualidad... Quisiéramos bailar 
con todas a la vez, cosa naturalmente 
imposible. .. Y entonces, nos echamos a 
pensar en la razón que asistía al poeta 
lord Byron, cuando ansiaba que todas 
las mujeres hermosas, tuvieran una 


sola boca para saciar, en una sola, de 
de una vez por todas, la fiebre devora- 
dora que lo consumía... 

El baile de gitanas, fué una fiesta 
de color, de belleza y alegría. Quizás 
haya sido lo mejor que nuestra colec- 



PABLO DE LOS SANTOS, presidente 
del centro social « Cervantes * 

tividad haya realizado en estas carnes¬ 
tolendas de I 934 ; en estas carnestolen¬ 
das, que se desarrollaron entre el te¬ 
dio y la indiferencia general, lo que 
evidencia que el carnaval, va langui¬ 
deciendo paulatinamente. 

Hubo buena orquesta, mucha concu¬ 
rrencia y disfraces originales y de buen 
gusto, a través de los cuales distingui¬ 
mos las siluetas de: María Luisa Silva, 
M. Selva Escalada, Maruja Díaz, Ma- ‘ 
ria E. Varela, Lucila Nüñez Barrios, 
Julieta Silva Cabrera, Eudocia Silva, 



16 


N IJ K R T n A R A Z A 


María Inés Suárez, Mauuela Suárez, 
Elida Caraballo, Amanda Rodríguez, 
Verónica Sosa, Srtas. de Prieto, de 
Amaral, Erna Méndez, María A. Mar¬ 
tínez, Zulma Urioste, María Esther Ba- 



LUIS ESTEBAN MARTINEZ, tesorero 

lín, Aracelí Martínez, María R. Carrión, 
Amada Silva, María Elena Varela, 


Paulita Silva, Eudoxia Silva, Isabelita 
Nüñez y María Angélica Torres, selec¬ 
to núcleo de encantadoras gitanas que 
con íina gracia echaban la buenaven¬ 
tura a los concurrentes, en términos 
más o menos como estos: «Le diré lo 
que le va a suceder dentro de un año, 
si me permite la mano»; «Es mucho lo 
que la quieres y serás muy feliz si te 
casas este año; de lo contrario serás 
muy desgraciado», etc., etc. 

* * * 

No queremos cerrar estas ligeras 
apreciaciones sin antes dejar constan¬ 
cia de la caballerosidad y don de gen¬ 
tes de que han hecho gala en esta 
emergencia, los miembros de la Direc¬ 
tiva del centro social «Cervantes», se¬ 
ñores Pablo de los Santos, Armando 
Cabrera y Luis Esteban Martínez, pre. 
sidente, secretario y tesorero, respecti¬ 
vamente, de dicha institución. 

Llegue hasta ellos, por lo tanto, el 
cordial saludo de Nuestra Raza. 

[tizne del Juncal 



ONOMASTICOS 

El 22 de Enero, festejó su día ono¬ 
mástico la Sra. Rufina Camuso de Mo¬ 
ran. Con tal motivo, realizóse en su do¬ 
micilio una hermosa fiesta, en la cual 
notamos la presencia de las señoras Fer¬ 
nández de Rodríguez, Laredo de Silva, 
Balín de Escalada, Oribe dé, Smith, Ga- 
muzo y Maciel; Srtas. Dora Méndez. 
María Amelia Díaz, María Esther Balín, 
Dora Barrios, Julia Fernández y Evan¬ 
gélica Silva: Sres. Morán, Denigarzú. 
Smith, Lagos, Gamuzo y Beracochea. 
El niño Carlitos agradeció las atencio¬ 
nes tenidas para con su mamá. 

' —El 5 del pasado cumplió año la niña 
Esther Matilde Laredo. , * 

—El 1 $ de Enero cumplieron años 
los Sres. Herminio Baez y Mario Ortiz. 


I 


SEL. VA 

—Rodeada de un grupo de amigas ce" 
lebró su cumpleaños el 23 del ppdo. mes 
la Srta. María Ofelia Escalada Abosil. 

—El 11 dei presente cumplió años el 
joven Modesto Ocampo. 

VIAJEROS 

—Regresó de San Carlos la Sra Am¬ 
brosia Sánchez, acompañada de la Sra. 
Isidora M- de Sánchez. 

— De paseo, .estuvieron en Rocha, la 
Srta. Ilda Amaral y los jóvenes Alber¬ 
to y Arquímedes Amaral. 

.De San Carlos el Sr. Carlos Sánchez. 
—En gira de propaganda estuvieron 
en Pan de Azúcar nuestros redactores 
Srs. Elemo Cabral y Yeniura Barrios. 

—Por el mismo paraje el señor Pablo 
de los Santos. 




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